Cuando vi Toy Story por primera vez me di cuenta que tras esa historia maravillosa, esos personajes tan reales y esa creación animada tan perfecta, se encontraba el genio y la creatividad de un grupo de dibujantes y animadores que realizaban sus primeros pinitos bajo el nombre Pixar. Con el tiempo llegarían otras producciones como Bugs, Monsters Inc y Wall E, que fortalecieron no sólo la imagen del estudio sino que sentaron un precedente en el mundo del cine animado y de la cinematografía en general.
Por eso, cuando recibí la invitación a los estudios de Pixar con motivo del lanzamiento de su más reciente filme Cars 2, no lo pensé dos veces. Un enorme arco “Pixar” nos da la bienvenida a los estudios en la ciudad de Emeryville, localizada a unos 15 minutos de San Francisco en California. La entrada del estudio no podría ser otra que la clásica lamparita con la pelota que sirve de apertura y sello de toda producción de Pixar. 
Ya dentro, el mundo imaginario de Monsters, de Toy Story y de Cars cobra vida. Un Buzz Lightyear hecho de figuras de lego, las figuras de la singular familia de Los Increíbles en tamaño real y hasta un empaque para el vaquero Woody en tamaño real, hacen parte de la “decoración” de este increíble edificio en el que cientos de mentes creativas trabajan sin parar para dejar que el mundo sueñe con un viejito que vuela en su casa o un ratoncito que quiere convertirse en chef.
En este edificio fue donde nació y se conformó la más reciente aventura de Pixar, Cars 2. Se trata del 12vo largometraje de este estudio, que ha ganado 26 Premios de la Academia y seis Globos de Oro, y que este año celebra su aniversario número 25. En esta nueva aventura, los autos Lightning McQueen y su incomparable amigo grúa Mater viajan al extranjero a competir en el primer Grand Prix mundial para determinar cuál es el auto más veloz del mundo. Pero el camino hacia el campeonato está lleno de desvíos y divertidas sorpresas cuando Mater se ve envuelto en una intrigante aventura propia: el espionaje internacional.
Pero Lightning McQueen y Mater no llegaron por su propia cuenta a Cars 2. Tras la impresionante y costosa producción, se encuentran un centenar de artistas y productores. Y entre ellos, nos encontramos con un grupo de latinos que hicieron posible segundos, minutos, secuencias, animaciones, luces y todo un destello de creación en Cars 2.
Ramiro Lopez, animador, Argentina
Para Ramiro López, quien fui traído directamente desde España para trabajar con el mega-estudio, este fue su primer largometraje con Pixar. Ramiro recuerda su preparación para Cars 2: “Estudiamos mucho las caras de los actores que graban las voces… También, Pixar nos llevó a manejar coches de carreras para sentir un poco cómo se mueve un coche. Nos enseñaron un poco cómo transcurre una carrera, dentro de la pista por dónde se tiene que mover un coche para agarrar curva para ir mas rápido o la física de esos coches”. Ramiro, quien animó 2 minutos del total de la película en 9 meses, cuenta que llegar a este estudio “fue algo inesperado. Pixar siempre fue la meta. Yo nunca hubiera creído que iba a conseguir, siempre fue algo para mi inalcanzable”.
Mimia Arbelaez, directora técnica de iluminación, Colombia
Esta pereirana llegó a San Francisco para hacer una maestría en animación y la vida la puso en Pixar desde hace ya 4 años. “En cine lo que no está iluminado no existe, la luz se vuelve algo indispensable en una película. Un director técnico de iluminación es el encargado de diseñar cinematográficamente el tono y el colorido de la película. Se define el ambiente, el lugar, el tiempo, las temperaturas. También se crean simbolismos y emociones para poder dirigir la atención de la audiencia”, explica Arbelaez, quien también participó en Up and Toy Story 3. Arbelaez cuenta que sus escenas favoritas fueron las que ocurren en la carrera de Italia: “El escenario es espectacular y a la vez están pasando los carros a toda carrera, y hay mucha acción. Tiene muchos detalles, es muy meticuloso que es como una película de 3D esta hecha. Cuando tú ves una película de cine de acción real, tú eso lo filmas, pero aquí se tiene que construir hasta la última matica. Tenia mucho trabajo y a la vez mucha acción, muchos efectos, fuego, humo, pero fue súper lindo. Las imágenes son tan lindas que uno se siente como si estuviera allá”.
Juan Carlos Navarro, animador, España
“Un animador es un actor. Junto con el director, preparamos las escenas y tengo que encontrar yo la manera de poder comunicar eso a la audiencia. Tienes la oportunidad de animar una gran variedad de personajes, lo cual también te da una oportunidad de poder probar distintos estilos y distintas emociones porque cada personaje es diferente”, cuenta Juan Carlos Navarro, quien un día decidió abandonar su profesión de economista para dedicarse al arte de animar. Esta será la primera producción de Navarro con Pixar, quien añade que “el darle vida a los personajes se tarda alrededor de 1 año, y de hecho un animador, dependiendo de la complejidad de la escena, para animar 3 segundos puede tomar una semana de trabajo. Como animamos 24 fotogramas por segundo, cada fotograma tiene que expresar lo que tu quieres, para que luego cuando lo pases así muy rápido, muchas cosas no las ves pero las sientas”.
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